Por: Mildreth Ramírez Duarte

Psicóloga, Coordinadora de Salud preventiva de la Corporación Cambio Sostenible

¿Cuántas veces no hemos querido renunciar a nuestro trabajo, pero nos quedamos por la necesidad económica? ¿A cuántos nos ha pasado? Sacrificamos nuestra estabilidad emocional a cambio de un par de centavos. ¿Acaso somos conscientes de que si nos encontramos emocionalmente perturbados nuestra productividad se va a ver afectada? Y no hay ocurrencia alguna para salvaguardar nuestra estabilidad emocional en un trabajo en el que no queremos estar o vivir en el desempleo actual.

De acuerdo con Goleman (1995), la productividad laboral tiene mucho que ver con la inteligencia emocional y poco o nada con la inteligencia académica. Se nos ha inculcado como prioridad la preparación académica, pero no se nos ha dado instrucción del desarrollo al interior de uno o más ambientes laborales, acerca de qué hacer ante tratos buenos, malos, injustos, desiguales y tensionantes; como jóvenes preocupados por la economía individual y familiar, damos por entendido que trabajar se dará como retribución al esfuerzo de la formación, será sinérgico, continuo, sencillo, practico y amable cuando la realidad es otra, el mundo laboral es diverso en su forma de organizarse, relacionarse, actuar, contratar, comunicar y cuestiona a diferentes niveles a los jóvenes en su forma de percibir el trabajo:

¿Requería estudiar para trabajar? ¿Qué estoy haciendo? ¿Estaré haciéndolo bien? ¿Por qué a los demás les va más fácil? ¿Era tan complejo? ¿Sirvo para este tipo de trabajo? ¿Cuándo podré hacer algo que me gusta? ¿Me gusta lo que hago?

Somos conscientes del funcionamiento social, económico y político de nuestro país, somos conscientes que el desarrollo individual es necesario para alcanzar nuestras metas, pero hay un vacío en lo que significa fortalecer esa inteligencia emocional para afrontar la elección de un empleo y las condiciones de competitividad para lograrlo, el desempleo en una o varias etapas de la vida, el emprendimiento como alternativa, y la sostenibilidad económica a largo plazo ¿No son suficientes necesidades en los jóvenes sin atender que repercuten en sus vidas síntomas de ansiedad y depresión?

 ¿Y qué les decimos a quienes desesperadamente buscan escapar? Esa sensación de agobio por llevar meses o años inconclusos sin lograr emplearse o sentir que su trabajo no es remunerado justamente, que sus ideas no son valoradas como deberían, que los subestiman por ser tan jóvenes, o simplemente no se adaptaron bien a su equipo de trabajo. No es fácil acoplarse a dinámicas laborales que la academia no enfatizo en entrenar, dinámicas agrestes, competitivas, de presión y carga emocional

¡Armonía Social! Es la clave para mantener un equilibrio a nivel laboral.

La Armonía Social es la capacidad que tiene una persona para identificar las redes que existen dentro de un equipo de trabajo. En otros términos, Goleman (1995) mencionaba redes de comunicación, redes expertas y redes de confianza; donde las primeras hacen referencia a la interacción básica y cordial, las segundas, a quién se les pide consejo referente a tareas netamente laborales y, las terceras, con quién nos podemos involucrar de manera personal -amistad, relación, familia-. Una persona con altos niveles de inteligencia emocional va a ser capaz de identificar, seleccionar e interactuar con diferentes actores de manera eficaz, desde su primer contacto con su empleador, las dependencias en que se va desenvolver y con sus compañeros de trabajo dependiendo de la red en la cual los clasifique para mantener la armonía social en sus labores diarias y aumentar su satisfacción y productividad laboral.

Muchos factores influyen en la comodidad de un trabajo, lograr la estabilidad económica, es la prioridad en la mayoría de los aspirantes. Sin embargo, no es lo único que cuenta, un aspecto primordial es la valoración del trabajo individual y el rol asignado con relación al trabajo grupal. El respeto por la posición y el saber, la confianza en que los procesos liderados se están haciendo bien. Y algo también esencial, las interacciones con el otro, las relaciones interpersonales juegan un papel sumamente importante, somos seres sociales, y así como evocar recuerdos requiere interconexiones neuronales, el rendimiento laboral implica redes colaborativas de trabajo y funciones compartidas por pares y allegados.

Tips para los jóvenes empleados.

    • No es fácil adaptarse y es válido fallar, no es una obligación cambiar la salud emocional por estabilidad económica y laboral, aunque a veces parezca que de una depende la otra. ¿Qué es más importante para ti? Ponlo en una balanza, ¿lo hiciste? está perfecto lo que decides, sigue siendo tu vida y nada es más importante que tu valor y lo que le hace bien a tu corazón. No aceptes menos de lo que mereces y tampoco arriesgues tu paz por medio centavo, cada quién conoce la calidad de su trabajo.
    • Las críticas, humillación y poco respeto por parte de personas, la inseguridad que llega a raíz de ciertos comentarios despectivos y la ansiedad que la acompaña no te define. Hazle frente y decide, sigue siendo tu camino, tu destino.
    • Procura ser red en primer lugar contigo mismo.

Kit en caso de crisis por desempleo

¿Qué pasa con los más vulnerados por el desempleo? Estas mujeres, hombres y adultos mayores que no poseen una formación académica y que incluso el COVID 19 redujo sus oportunidades en la actividad informal. También, ¿Qué pasa con quienes sí lograron graduarse y deben olvidarse de lo que aprendieron en su formación por la baja demanda en su campo?

No voy a mentir, no puedo asegurar la estabilidad emocional para quienes seamos desempleados en algún punto de la vida, se puede sentir como una crisis eterna, sin embargo, estar envueltos en una idea de escape infinita y constante, se va cuando escribes, cuando lees, cuando te ejercitas e incluso cuando compartes con tus amigos y tu familia, pero a veces ni siquiera eso es suficiente, para luchar contra la inequidad por estar desempleado se puede hacer adquirir experiencia desde otras vías alternas a la laboral, como lo puede ser la experiencia académica y la comunitaria, pueden llevarte a la inclusión laboral con nuevas habilidades, capacidades y competencias.

¿Qué se recomienda?

¡Creatividad! Somos conscientes, somos personas jóvenes y aprendemos con facilidad, conozcamos en qué somos buenos y explotemos dicha riqueza, de eso también se trata la inteligencia emocional. Es comprensible, nos frustra ver cómo nos quedamos estancados en un mismo lugar, pero solo el continuar adquiriendo nuevas habilidades, capacidades y competencias nos llevarán al trabajo o proyecto anhelado.

Conclusiones

Resulta triste que para todos no funciona, la mayoría de personas no cuenta con herramientas para afrontar el desempleo por una razón a la que, evidentemente, requiere más respuestas de partes involucradas. Pues hay que reconocer que, el estímulo al empleo y el emprendimiento corresponden a determinantes socioeconómicos y políticos, y que en la última década han incrementado la devaluación de los jóvenes profesionales y sus competencias laborales, la corrupción en la contratación pública y la pandemia por COVID 19 dejando a más de 1,5 millones de jóvenes en desempleo y 5,5 millones más inactivos según el DANE.

Nos estamos enfrentando nada más y nada menos que, a la actual situación coyuntural de empleabilidad de nuestra juventud en este país, de los retos emocionales ante la crisis que produce el desempleo, el seleccionar un empleo y desconocer cómo actuar ante situaciones propias del ambiente laboral, como requerimos de más educación para la planificación de nuestras decisiones en el bienestar y sostenibilidad a largo plazo, y como la creatividad y la perseverancia es necesaria como lo es un botiquín de primeros auxilios en una emergencia.

Mi último párrafo quiere ser una voz de aliento, de apoyo y de motivación, no solo para quienes me leen, sino también para mí misma ¿qué nos quiero decir? ¡No se rindan! Seamos Red ante lo que nos vulnera, fortalezcámonos. No dejemos de creer en nuestros sueños.

Bibliografía:

Goleman, D. (1995). LA INTELIGENCIA EMOCIONAL. (J. Vergara, Ed.)

Salazar Sierra, C. (21 de 06 de 2021). La Republica. Obtenido de https://www.larepublica.co/especiales/las-1000-empresas-mas-grandes-de-2020/el-desempleo-juvenil-esta-en-2310-y-se-registran-157-millones-de-jovenes-desocupados-3187663#:~:text=Laboral-,El%20desempleo%20juvenil%20est%C3%A1%20en%2023%2C10%25%20y%20se%20reg